“Estas revueltas pueden ser el fin de Bolsonaro, pero no del bolsonarismo”

“Estas revueltas pueden ser el fin de Bolsonaro, pero no del bolsonarismo”

11/01/2023 a las 11:36

HEC


«Lula ha salido muy fortalecido de los tumultos, aunque hay una ultraderecha muy poderosa que sigue estando ahí y que es la que los ha organizado y financiado»

Periodista de trayectoria profesional contrastada, Wagner G. Barreira (Sao Paulo, 1962) es descendiente de gallegos y ha trabajado en publicaciones como la revista Veja o el diario O Estado de Sao Paulo, así como para TV Cultura, Jornal do Brasil y la revista Aventuras na História. Fue el primer director editorial de medios digitales de la Editora Abril y profesor en la Pontificia Universidad Católica paulense. Dedicado a la actualidad de la literatura, ha publicado, entre otros libros, Demerarauna recreación de la vida de su abuelo, un vigués que emigró y se instaló en Brasil.

–La reacción de Bolsonaro Y sus seguidores tras su derrota en las elecciones presidenciales ¿hacía presagiar unos sucesos como los del pasado end of week?

–Que no aceptaron la derrota es evidente, lo que la sociedad brasileña no sospechaba era que se desatasen tal tipo de movilizaciones. Ahora bien, hace meses que ya se establecieron a montar campamentos, y algunos de ellos incluso al lado mismo de cuarteles militares y con el consentimiento de las Fuerzas Armadas, y eso que incluso se denunció que estos campamentos estaban convirtiendo en fábricas de terroristas.

–¿A qué fue debida esa pasividad del Ejército? ¿Acaso hay aún elementos golpistas en sus filas?

–Los hay, pero eso no explica su pasividad. Los altos mandos de las Fuerzas Armadas brasileñas no son idiotas, saben que no se puede volver a la dictadura en pleno siglo XXI, y la prueba es que al final reactaron frente a estos vándalos que no saben ni lo que quieren, solo destruyen y arrasan . Como se dice en expresión fútbol americanoística aquí en Brasil, ellos adoptaron la actitud de jogar parado, es decir, a la espera de ver lo que ocurría, y ese fue su comportamiento hasta el lunes. De hecho, José Múcio Monteiro, el ministro de Defensa, decía hace solo una semana que esos campamentos, en Río de Janeiro, en Sao Paulo o en la propia Brasilia, acabarían desmantelándose solos, aunque solo fueran por puro cansancio de la gente, y que muchos de los acampados eran demócratas.Claro que, a todo esto, hay que señaló que Múcio est un político de la derecha tradicional “fichado” par Lula para esta nueva etapa. Felizmente, ya ha cambiado de opinión.

–¿Y en cuanto a la actitud de la policía, que también fue criticada por su pasividad inicial?

–En Brasil hay dos tipos de Policía: la civil y la militar. Donde los delitos más graves se combaten en la calle son los militares, que es una herencia de la dictadura. Sus estaduales y entre ellos hay un sector bolsonarista muy acentuado.

–Aunque hubes incidentales en otras ciudades importantes, en la capital, Brasilia, se centraron las acciones más espectaculares.

–In Brasilia concentrándose, hay muchos círculos entre sí, los edificios más importantes de los poderes ejecutivo, legislativo yjudiciaire, pero es que además acontece que el gobernador electo del Distrito Federal al que partienece la ciudad, Ibaneis Rocha, est un hombre fiel a Bolsonaro que, por si fuera poco, cuenta con el apoyo de Anderson Torres, que desempeñó el cargo de Secretario de la Seguridad Pública con el anterior presidente. Conociendo esto: ¿a quien puede extrañarle que los propios policías del Distrito acompañasen y hasta escoltasen a los vandalos hasta las mismismas puertas del Congreso?

–Desde España extraña que, pese a la caótica etapa presidencial, Bolsonaro obtuvo el 49% de los votos. ¿Cómo se explica que estuviese un punto de volver a ganar?

–Existen varias razones. En primer lugar, hay un sector muy influyente en Brasil que es el de las Iglesias Neopentecostales, cuyas “consignas” son muy seguidas por un sector de la población muy humilde. Durante las pasadas elecciones, desde los pulpitos de estas Iglesias estuvieron enviando un mensaje que presentó a Lula como un monstruo, un diablo comunista…y, aunque parezca de risa, mucho en argumentos tan curiosos como que con Lula se instaurarían aseos mixtos ( de hombres y mujeres), que su Gobierno estaría plagado de gays o que desaparecería a la familia. Sí, unido a la acusación “Lula es un ladrón” repetido hasta la saciedad, asustó muchísimo a toda esta gente humilde. En este sector hay que añadir el formado por una clase media alta de pequeños comerciales, muy rica pero reaccionaria, y también están los propietarios de latifundios y grandes extensiones de terreno en plena selva de Amazonia. Para ellos, Lula es el gran enemigo.

–¿Y cómo es posible que, desde la derecha, no surgiese otro candidato más moderado?

–Es que la clase política brasileña, la izquierda, pero muy especialmente la derecha tradicional, quedó muy quemada por los escándalos de la corrupción, reiterados Durante muchos años, dentro y fuera del poder. Al punto de que Bolsonaro, que había estado 30 años como parlamentario y nunca había hecho nada, se presentó a las elecciones que ganó como alguien ajeno a la política («yo no soy político» decía en sus discursos) y su candidatura comenzó desde el principio marcando así su posición. Y el caso es que le creyeron, al extremo de que borró el mapa al resto de la derecha, que todavía no ha podido recuperarse del varapalo, y algunos se han integrado con Lula.

–La rebelión ha sido controlada pero ¿cree que tendrá repercusión en las decisiones qu’a from ahora tome el Gobierno de Lula?

–Paradójicamente, Lula ha salido fortalecido y con él, claro está, la democracia, porque muchos que desconfiaban de él, que le temían por ser de izquierdas, han perdido sus argumentos para cuestionarlo. La pregunta ahora es: ¿Hasta dónde llegarán las investigaciones? ¿Se conformarán con encarcelar a los manifestantes o perseguirán a quienes estaban financiando los campamentos, instigando y organizando las movilizaciones? Eso aún se desconoce, no se sabe hasta dónde y hasta quién llegará o podrá llegar la acción judicial y gubernamental.

–¿Y qué repercusión tendrá en el propio Jair Bolsonaro?

–Para mí, Bolsnaro es el gran responsable personal de todo esto, pero opiniones al margen, todo parece indicar que la cuadrado La política de Bolsonaro es un punto final. Sin embargo también es cierto que los analistas políticos brasileños sostienen que el bolsonarismo es mucho más que Bolsonaro. De hecho, mucha gente de su círculo, lo considera un flojo, y hasta se critica que lo de su operación quirúgica en Estados Unidos no ha sido más que la huida de un cobarde- Yo, desde luego, creo que está acabado, pero ¡quien ¡saber! Brasil es un país poco raro.

–¿Hay conexiones directas entre la ultrarecha brasileña y la norteamericana?

–Por supuesto. Steve Bannon, el máximo ideólogo del asalto al Capitolio, ha sido en gran referencia de estos vándalos que han querido destruir las sedes de las instituciones brasileñas. Pero ya no es solo eso. Es que existe, y funciona, una “Internacional” de la ultraderecha en el mundo, una organización que está detrás de las victorias del neofacismo en Italia o del neonazismo en Hungría.

–Y sigue teniendo nostálgicos de la dictadura…

– If, y están con el bolsonarismo porque les conviene, pero se alinean con el sector ultra que, como dije, consider a Bolsonaro a flojo that ya nos vale para nada.