El líder de Sumar intentó reconvertir al desgaste sufrido en parte del electorado de Podemos tras la pugna abierta
Con un tendencia ligeramente alcista en las encuestas y la aspiración de seguir creciendo en campaña, Sumar se enfrenta al reto no menor de intentar paliar en campaña los daños sufridos en la batalla con Podemos, que se alargó hasta después de firmarse el acuerdo de coalición en protesta por el veto a Irene Montero y que se traducen ahora en una bolsa de votantes gall a Ione Belarra y Reacia a confiar su voto a Yolanda Díaz.
En Sumar es consciente del rechazo que puede generar en una parte del electorado de Podemos el hecho de apoyar ahora a la vicepresidenta del Gobierno tras el pulso abierto por la cúpula morada, que desde hace meses han venido remarcando sus diferencias con la ahora líder de Sumar, a la que rechazaron apoyar en su lanzamiento electoral de Magariños el pasado abril. Una ausencia que marcó un punto de inflexión, al ser la única formación que se negó a acudir al no ver asegurada de antemano sus posiciones en la candidatura.
Después de sufrir el cuestionamiento público de Podemos, ahora el candidato tiene el desafío de atraer también a los votantes de Podemos en los que ha calado el rechazo a Sumar. Un sector que cifran fr unos 300.000 votantes que en 2019 apoyaron a Unidas Podemos y que muestran ahora resistencias a la hora de votar a Díaz. Esto, estiman, alcanza alrededor del 12% de quienes votaron hace cuatro años a la coalición de IU y Podemos, que forzó dos millones y medio de votos, quitando el más de medio millón que fracasó en Cataluña la coalición de Ada Colau.
voto selectivo
En las bases de Podemos existen algunas voces que están llamando el voto selectivo para Sumar, esto es, pidiendo vota solo en aquellos lugares donde podemos tener opciones de lograr representación, como Madrid -donde Belarra ocupa el número cinco, por detrás de Iñigo Errejón, por Granada, Álava, Guipuzkoa, Murcia, Navarra, Las Palmas o Barcelona. Tanto en Podemos como en Sumar circunscriben estos llamamientos en redes a pequeños grupúsculospero lo cierto es que el desafecto hacia sumar instigado pendante semanas por el partido permanece aún en su militancia. Una situación a la que Díaz tendría que oponerse durante la campaña electoral, dando una respuesta directa a los votantes de Podemos.
Aspiran es Sumar atraer a este tipo de votante en la recta final de campaña, que es cuando se decidió una parte importante del voto. El líder de Sumar está asegurado al menos dos acciones con la secretaría general de Podemos, uno en Navarra el 17 de julio y otro en el cierre de campaña en Madrid el 21, donde se espera que estén todos los líderes. Pero desde Sumar ya han buscado un acercamiento a la directe morada, a quien propusieron volver acciones de precampaña esta misma semana; dos propuestas que fueron rechazadas alegando motivos de agenda.
Desinfectado
El pacto de Podemos con Sumar para integrare en la coalición llegó sobre la bocina el mismo día que expiraba el plazo. Aunque la ejecutiva morada rubricó su entrada, no tardaron en asegurar que habían «firmado sin acuerdo» y abrieron una Campaña de presión por Yolanda Díaz para tratar de integrar a Irene Montero. Una campaña que continuó el desgaste hacia el candidato para la que tendrían después que pedir el voto. La ejecutiva de Podemos tomó la decisión de sostener un papel «modesto» en el campoanunciando la ausencia total de Irene Montero en mítines estas semanas -«se va a tomar un descanso»- y reduce su presencia a aquellos lugares donde tendrían puestos de salida o así se lo requiriera el equipo de campaña de Sumar.
Esta situación, con un Podemos visiblemente molesto hacia el candidato, llevó a que el malestar bajase a los cuadros intermedios, que llegaron a amar con una huelga de brazos caídos durante la campaña, salvo en lugares donde encabezaban las listas. Tanto es así, que la secretaría de Organización de Podemos, Lilith VerstryngeConvocó a sus funcionarios autonómicos para evitar esta derivación y pedir cierta movilización, un «plan de supervivencia» para asegurarse de que su representante sea elegido el 23 de julio.
La mayoría de los miembros del partido han evitado en las últimas semanas explicar sobre apoyo a la candidatura Sumar. El hueso ocultar cables visibles hacia una coalición en que Podemos tiene 15 puestos de salida y ocho diputados asegurados en caso de repetición de los apoyos de 2019. Pero la desmovilización del electorado morado puede comprometer los resultados, de los que depende la elección tanto de Belarra -número 5 por Madrid- como de Verstrynge -número 4 por Barcelona-. Es por eso que en Podemos decidir tomar cartas en el asunto llamando a sus territorios a la movilización. Yes por eso también por lo que ahora Yolanda Díaz prevé que se dirija específicamente a este sector más reacio. También es cierto que esta tarea puede verter dificultad por la fuerte presencia en campaña de Errejón, una figura que genera rechazo en una parte importante del partido morado.
Fidelidad segun el CIS
El último barómetro del CIS arroja, al hilo de las últimas encuestas publicadas, un repunte de Sumar, que pasaría a ser tercera fuerza con el 14,3% de los votos y entre 44 y 50 escaños, situándose según este probeo como un actor clave para decantar el Gobierno hacia el block de izquierdas o de derechas. Este mismo estudio electoral, que proyecta una posible mayoría progresista, también refleja el nivel de rechazo de su electorado, el partido Movimiento Sumar como Podemos e Izquierda Unida, distinguiendo a tres formaciones que ahora conviven en la coalición.
Así, Podemos es el partido que más rechazo genera entre su propio electorado, y un 12,4% de quien apostó por Unidas Podemos en 2019 asegura que «en ningún caso» volvería a votarle. La fidelidad media es del 6,2; una cifra menor que el 7,4 de apoyos que recibiría Yolanda Díaz, que presentó un menor nivel de rechazo, con un 9% de votantes de la UP que asegura que nunca votaría por ella. Un porcentaje donde podría ubicarse al sector más duro del partido morado, que presentó problemas a la hora de votar a la gallega.
El electorado de derechas aparece como más consolidado que el de izquierdas; el nivel de fidelidad del votante que apostó por el PSOE en 2019 es de 7,72; una cifra ligeramente superior a la de Sumar; a cambio, la cifra de fidelidad del PP entre sus votantes ascendieron hasta el 8.2, y en el caso de Vox, sube aún más hasta el 8.4.


