Gérard Depardieu, el buen amigo de los déspotas

Gérard Depardieu, el buen amigo de los déspotas

Ante la repentina tensión de los servidores, todos sintieron queel presidente llegada. Ya es de noche, los faros rasgan la oscuridad y ahora media docena de vehículos militares cruzan el jardín tropical. Ver a estos soldados y estos guardaespaldas armados presentar un coche más imponente que los demás, uno podría creer en una de estas películas de espías en las que Gérard Depardieu nunca ha actuado. El actor está allí, bajando las escaleras de la soberbia hacienda y viniendo a dar el espaldarazo al papel protagónico de esta particular velada.

Chaqueta caqui de algodón, barba gris, Fidel Castro regala «mi amigo» a este francés cuyos éxitos proyecta a veces en el cine de su palacio presidencial. Cada vez que Depardieu viene a Cuba, en el Halcón del empresario Gérard Bourgoin, el vendedor de aves número uno del mundo, el Líder Máximo tiene como punto de honor cenar con el actor. Además, lo recibe como un huésped distinguido: una comitiva para recibirlo en el aeropuerto, una espléndida villa para albergarlo y salidas de caza o pesca a Cayo Piedra, un islote preservado en la Bahía de Guantánamo.

A Depardieu le encantan estas cenas donde hablamos de recetas de cocina, canciones y recuerdos de mujeres. Fidel sabe algunas palabras en francés, Gérard ha conservado una apariencia de español de la filmación de Cristobal Colónen Costa Rica y España, en 1991. No importa, el vino hace superflua la presencia del intérprete –Bourgoin siempre trae cargamentos de pollos y cajas Depardieu de Chablis y su vino Anjou.

Castro es un hombre como le gusta al actor. De complexión similar a la suya, fanfarrón como él, carismático y mundialmente famoso. No importa si encarcela a sus oponentes o los obliga a exiliarse. No importa si la situación económica de la isla es catastrófica y si la población pasa hambre. Depardieu no vio los archivos que esperaban frente a las tiendas vacías. Tampoco descifró las pintadas en los muros de La Habana tachando la consigna de Castro. «¡Socialismo o muerte!» » de uno » Que diferencia ? ».

Navegar a la vista

En todo caso, habla poco de política con el dictador. “No soy yo, un actorcito francés, el que le va a decir cosas a Fidel Castro. Me ofrece pomelo, yo le ofrezco vino. No me meto en política».el responde a Mundo, quien le pregunta al respecto. Si uno insiste, barre todo debate: “Sé muy bien que toda revolución tiene sangre. En una cabeza tan cortada durante la Revolución Francesa…” Sin duda no son amigos, pero por haber dado vida a tantos personajes históricos, Danton, Christophe Colomb o Rodin, Depardieu mira como un conocedor al habanero.

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