El VII Encuentro Empresarial Hispano-Alemán, ‘Empresa, Europa y Competitividad. Ganando el reto internacional’, se celebró el jueves 26 de octubre en el Auditorio Rafael del Pino de Madrid, y en una de sus mesas (‘Impacto de la gobernanza europea sobre la competitividad económica/empresarial’), el moderador, Miguel Otero-Iglesias (Real Instituto Elcano) se refirió al contexto actual como de ‘policrisis’. No una, sino dos guerras, complican y complicarán aún más la actividad empresarial, la competitividad (el lema institucional para 2023 de la Cámara de Comercio Alemana para España, organizadora del evento).
Innovación en su más amplio espectro, internacionalización, marco legislativo (con tendencia al denominado ‘regulatory overkill’ frente a la ‘regulación inteligente’), fiscalidad o sostenibilidad son algunos vectores de desarrollo que determinan las capacidades de crecimiento (incluso de supervivencia) de las pequeñas empresas y las posibilidades de que las denominadas ‘middle market’ vayan a mayores.
En otro reciente encuentro, el de Aecoc (Asociación de Fabricantes y Distribuidores), cumbre del gran consumo, José Juan Ruiz, presidente del Real Instituto Elcano apuntó: «Un mundo más volátil, como el actual, nos lleva a más crisis económicas y políticas. En cuanto al cambio climático, es el riesgo más importante que afrontamos, un asunto también económico que hay que combatir con datos, y no con relato».
Claves de uso
En el mismo foro se destacó la importancia de contar con un adecuado marco legislativo en cada sector y, desde el ámbito de la innovación, Alberto Granados, presidente de Microsoft España, incidió en la importancia de una tecnología como la Inteligencia Artificial «que en ningún caso reemplazará la parte humana, y que podría ayudar a incrementar la productividad hasta un 3,3% anual».
En un entorno global en el que el concepto de resiliencia es trasversal a todas las actividades, las empresas españolas necesitan hacer los deberes en el aspecto industrial, como señala Rafael Pampillón, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad CEU San Pablo: «La industria (incluyendo energía) sólo representa el 16% de la producción nacional, lo que nos sitúa muy lejos del peso que este mismo sector tiene en otros países como Finlandia (21%) o Alemania (24,5%). Nuestras pequeñas y medianas empresas (el 99% de nuestras empresas tienen menos de 50 empleados, el 95% emplea a menos de 9 trabajadores, por lo que son consideradas microempresas) dominan la producción».
Con la productividad como mantra de crecimiento, Pampillón apunta la importancia de una realidad empresarial «en la que la escasa relevancia de las manufacturas, y el reducido número de empresas de gran tamaño debilitan mercado de trabajo y opciones de crecimiento». Dicho lo cual, el especialista comenta claves para cambiar esta realidad, para progresar en condiciones, «desde la necesidad de mayor peso industrial, incentivos fiscales, legales y laborales adecuados, apoyos a la financiación, crear una estructura sólida que ayude a crear lazos entre empresas, aumentar la innovación y el gasto en I+D, calidad en la formación, etc». Un entorno en el que Héctor Gómez, resaltó (VI Congreso Nacional de Industria y Pyme en Málaga) la importancia de afrontar «la cuarta revolución industrial, con herramientas como la Ley de Startups, con un papel preminente de Enisa, que ya ha certificado más de 150 empresas, y los Perte, que constituyen el mayor impulso público que se ha dado a la industria de España».
Largo recorrido
También desde el ámbito académico, Juan Maícas, catedrático del departamento de Dirección de Empresas de Cunef Universidad, señala cómo «el ecosistema de las grandes empresas españolas está dominado por algunas multinacionales que tuvieron su origen en antiguos monopolios estatales. Empresas con una larga tradición como Telefónica, Iberdrola, Repsol, Gas Natural, Santander o el BBVA tuvieron unos inicios anclados en el mercado doméstico, pero han demostrado una expansión y crecimiento internacional sobresalientes».
La UE se ha comprometido a potenciar la agenda de competitividad europea
El sector textil, con Inditex, Mango o Adolfo Domínguez, industrial (CAF o Indra), o de construcción e inmobiliario (ACS y Ferrovial) también son mencionadas en esta nómina de hitos de desarrollo «para los que, desde la pequeña y mediana empresa, desafíos regulatorios y burocráticos».
Maícas alude a ‘Doing Business’, informe emblemático del Grupo Banco Mundial, en el que se ofrecen diversos indicadores cuantitativos sobre las regulaciones empresariales y la protección de los derechos de propiedad. «En la última edición del informe, España ocupa la posición 30 de las 190 economías analizadas. Dicha posición dista sustancialmente de lo deseable y muestra una realidad de nuestra economía donde las barreras y limitaciones a la creación de empresas y su crecimiento se encuentran por encima de las mostradas por nuestros socios». Y añade la importancia de «la inversión extranjera directa (IED) de las grandes empresas españolas, con América Latina como un mercado estratégico y, en términos agregados, con EE.UU., Reino Unido y algunos países de nuestro entorno UE, como Alemania o Francia, como principales receptores».
Ursula von der Leyen destacaba, en su discurso sobre el estado de la Unión Europea 2023, «el fuerte compromiso para potenciar la agenda de competitividad europea y simplificar la actividad empresarial», y anunciaba el nombramiento de un representante de la UE para las pymes y un informe sobre el futuro de la competitividad europea encargado a Mario Draghi. Claves de presente y futuro sobre las que asentar el crecimiento, sostenible en el tiempo e ‘inteligente’, de las empresas, con la fiscalidad en el centro, como se encargó de revindicar Cepyme el pasado septiembre: «Consideramos prioritario atajar la tendencia de incrementos tanto fiscales y cotizaciones sociales institucionalizada estos últimos años, suponiendo un gran deterioro de la competitividad, especialmente de las pymes que no han logrado recuperarse totalmente tras la pandemia y la crisis inflacionaria»… a lo que se une el aviso de, por ejemplo, Repsol, de marcharse a otras latitudes debido a la presión impositiva.
Progreso
Mientras tanto, compañías como Actiu, fabricantes de muebles de oficina, especializados en diseño de espacios de trabajo, ya forman parte del club de las grandes empresas, por empleados y facturación. Soledad Berbegal, consejera y responsable de Reputación Corporativa, subraya cómo «durante los más de 55 años de historia de la compañía, siempre ha habido evolución y ambición de crecimiento de esta empresa familiar. Mi padre, el fundador, comenzó fabricando muebles para la casa y fue entrando en el sector de oficina poco a poco. Un punto de inflexión fue cuando Actiu celebró su 40 aniversario e inauguró (en plena crisis económica) su Parque Tecnológico». La entrada en nuevas vías, como sanidad, educación y transporte se unió al refuerzo en internacionalización, para «seguir evolucionando a nivel digital, cultural, generacional y empresarial».
En el ámbito tecnológico, desde Crisalión (hasta hace unos días, Umiles Next) destacan cómo esta empresa madrileña «es la única de España y una de las cinco del mundo que está diseñando el ‘aerotaxi’, y que ha desarrollado la tecnología a implantar en los coches sin piloto». Hitos en movilidad aérea y terrestre que ya cuentan «con el respaldo de dos grupos inversores (Grupo Ibérica y Grupo Valdemira) que han aportado 15 millones de euros (una nueva ronda de financiación espera captar otros 20 o 25 millones a primeros de 2024)». En dos semanas, será, en la feria Dubai Airshow, la única empresa española presente en el evento aeronáutico más importante del mundo.
Forja de futuro
Ejemplos de tránsitos desde pyme a gran empresa, como los que se mostrarán (16 de noviembre, Auditorio Mutua Madrileña), en el próximo evento anual de Fundación CRE100DO, centrada en las que denominan Empresas de Tamaño Intermedio españolas -ETIs-. «Son (señala su director general, Rafael Vaquero) un claro ejemplo del potencial económico de España (el tamaño de las empresas españolas es un 22% más pequeño que la media europea), empresas innovadoras y con una visión de futuro, compañías ágiles que saben anticiparse y transformarse. El tamaño empresarial importa y las Empresas de Tamaño Intermedio (ETIs) juegan un papel fundamental en el aumento de la productividad global ante este mundo en constante cambio».
Otro evento destacado, que contribuye a cerrar el círculo del desarrollo empresarial, desde el punto de vista de la reputación, será la conferencia anual de Corporate Excellence (24 de noviembre, Audiotorio Cepsa), en la que se presentarán los resultados de la investigación ‘El rol de las empresas y su percepción social. Retos y oportunidades’.
En línea con la definición de la reputación aportada por la institución («sentimiento firme y duradero de admiración, respeto, estima y confianza por parte de los grupos de interés que se traduce en comportamientos de apoyo»), se planteará una cuestión muy a tener en cuenta: ‘¿Cuáles son los desafíos más significativos que enfrentan las grandes empresas en su esfuerzo por brindar estabilidad y un futuro ilusionante en medio de la incertidumbre?’.


