las respuestas a los sujetos al final de la prueba

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Problematización de las asignaturas de filosofía

He aquí la problemática del sujeto «Querer la paz, ¿es querer la justicia?» por la profesora de filosofía Evelyne Oléon.

Presuponemos aquí la posible existencia de un deseo de paz: los hombres no solo buscan confrontaciones sino que pueden querer la paz. Uno se pregunta acerca de la naturaleza de esta voluntad. ¿Qué quieren los hombres cuando quieren paz? Y, en particular, ¿es la voluntad de justicia la que impulsa la voluntad de paz? ¿Seguimos queriendo la paz para ver triunfar a la justicia? ¿Puede el deseo de paz estar animado por otras intenciones? ¿Cuáles? Además, ¿son estas otras intenciones, contrarias a la justicia, necesariamente malas, reprobables?

El tratamiento del tema supone que se caracteriza la voluntad de paz y la voluntad de justicia. Querer la paz es ante todo querer salir de los enfrentamientos y las hostilidades. Pero, ¿desea el fin de los conflictos -no sólo los conflictos armados a nivel político, sino también los conflictos con los demás en las relaciones interpersonales y los conflictos consigo mismo que dividen al individuo- para querer realmente la paz? En cuanto a la voluntad de justicia, habita tanto en el sujeto moral como en el sujeto político. Se expresa concretamente a través del rechazo de la injusticia, la lucha contra los intereses y privilegios. El deseo de justicia puede expresarse a su vez a través de la reivindicación del reconocimiento de los derechos universales, la defensa de los más débiles, la exigencia de un trato justo. El sujeto cuestionó aquí la relación entre paz y justicia.

A primera vista, la paz y la justicia parecen ser dos valores inseparables. Desde un punto de vista religioso, la paz en Dios es el triunfo de la justicia divina. Desde el punto de vista del racionalismo, la paz y la justicia son fines fundamentales de la razón. Ambos expresan la exigencia de universalidad racional. Trabajar por la paz es salir de la lógica de los conflictos y enfrentamientos particulares. Para Kant, la paz perpetua -cualquier guerra hecha imposible- es el fin de la razón universal.

Sin embargo, ¿no puede haber antagonismos entre la paz y la justicia? A veces hacemos las paces por razones distintas a la justicia: tranquilidad, seguridad, cuando preferimos capitular a seguir luchando. Querer la paz es entonces someterse, no es trabajar por la justicia. También podemos hacer la paz, promover la paz por puro interés o estrategia. Por el contrario, querer justicia supone a veces que se toman las armas, que se entabla un enfrentamiento: guerras de liberación, revueltas.

¿Bajo qué condiciones, entonces, la voluntad de paz expresa verdaderamente la voluntad de justicia? Sin duda no es desear la paz, hay que quererla, es decir trabajar por una paz suficiente, por una paz que no puede entenderse sólo como el fin de las hostilidades o de los conflictos y que no es verdadera sólo si es pensamiento en relación con la justicia y la libertad.

Evelyne Oleon