Los restos de la orca Lolita, que murió el pasado 18 de agosto en el Miami Seaquarium tras más de 50 años cautiva, fueron trasladados al estado de Washington y entregados a la tribu nativa Lummi.
Los restos de Lolita descansarán en el mar, en el lugar donde viven en libertad su madre y sus hermanos (REUTERS).El avión fletado por Miami Seaquarium que trasladó los restos de «Toki» (como también se conocía a la orca) y sus restos fueron entregados a la tribu Lummi para su traslado final a la reserva de dicho pueblo, «donde será llorada según las tradiciones».
Lolita, «la última superviviente de las ballenas capturadas en los años 70 en la isla Puget, se convirtió en la única que regresó a casa y será honrada por su familia», agregaron.
Lolita, un animal cautivo más de 50 años
Lolita, cuyo cautiverio fue un tema de polémica entre los grupos de protección animal, falleció supuestamente de «una afección renal».
En los días previos a su muerte, «Toki» había comenzado a mostrar signos graves de malestar; pero, «a pesar de recibir la mejor atención médica posible, falleció… se cree que de una afección renal», anunció el Miami Seaquarium en sus redes sociales el día de la muerte del animal.
Durante años hubo marchas infructuosas para pedir la liberación de Lolita (EFE).Organizaciones a favor de los derechos de la animales y los Lummi, que durante años trabajaron en pos de la liberación de Lolita en sus aguas natales, lamentaron el deceso de la orca capturada en esa zona en 1970 y llevada en septiembre de ese año al Miami Seaquarium, que la adquirió por 20.000 dólares.
Lolita estaba confinada en una piscina de unos 18 metros de longitud y una profundidad máxima de 6,1 metros, y en esos momentos la estaban preparando para su liberación en aguas del Pacífico estadounidense, de donde era originalmente.
Lolita estaba confinada en una piscina de unos 18 metros de longitud y una profundidad máxima de 6,1 metros (Twitter).La tribu Lummi «expresó su profunda gratitud» a The Dolphin Company, según indicó esta compañía, por «la oportunidad de esparcir ahora sus cenizas en el lugar donde nació» y que se reúna con sus antepasados. En el lugar y en libertad todavía viven su madre y hermanos.
Todavía se desconoce la fecha del «homenaje» que se tributará a la orca que pasó más de 50 años en cautividad y que es considerada sagrada por la tribu.





