Marta Ruiz Villaverde (Argamasilla de Calatrava, Ciudad Real, 1997) se ha criado en el campo por el trabajo de su familia. Pero también ha crecido entre hilos y agujas por el de su abuela materna, Encarna, modista de profesión. E hilvanando su modo de vida y su pasión, la costura, ha sabido abrirse paso en el mundo de la moda.
Los diseños de Marta VillaRuiz, su nombre comercial, están basados en la naturaleza y, sobre todo, en las flores «que son las que más colorido y volumen aportan a las prendas», recalca esta rabanera, el genticilio de su pueblo.
Esa apuesta que le ha valido el título a ‘Mejor joven diseñadora de España‘, premio nacional que concede la Asociación de Nuevos y Jóvenes Diseñadores Españoles (ANDE) por su colección ‘Oro rojo’, seis modelos basados en el cultivo del azafrán. «La colección era un homenaje a mi abuela paterna que ha trabajado toda su vida muy duro en el campo y a tantas otras mujeres que hay igual que mi abuela», dice
Comenzó a encaminar su formación en el mundo de la moda con solo 15 años. Se formó en la Escuela de Arte y Superior de Diseño Pedro Almodóvar de Ciudad Real, donde estudió el Bachillerato Artístico. «Siempre he tenido claro a lo que me quería dedicar», sentencia esta joven, cuyos diseños visten a «mujeres elegantes, empoderada, que se quieran sentir guapas en un día especial».
De ahí puso rumbo a Jerez de la Frontera (Cádiz) para hacer un ciclo formativo de grado superior de Modelismo de indumentaria. Y en la ciudad andaluza confeccionó su primera prenda, una falda roja. «Hubo hilos rojos durante todo el año en el piso en el que vivía», recuerda entre risas Marta. «Y no solo eso; la talla [de la falda] me quedó pequeña y no la puede estrenar».
De esa anécdota ha pasado ya una década. Un tiempo en el que, desde su modesto taller en su casa familiar donde vive con sus padres, María José y José, ha conseguido hacerse un hueco en el «difícil» mundo de la moda, donde cuenta con una fiel clientela: sus tías, su abuela y su madre, que «siempre me ha apoyado para que pudiera alcanzar mi sueño, al igual que mi padre y mi hermano».
Fuente de inspiración
En su curriculum también figura un curso de patronaje y confección flamenca en Sevilla, pero no se cierra puertas. Afirma que está dispuesta a vestir a cualquier personaje público que quiera llevar sus modelos. Unas prendas que buscan inspiración en grandes nombres del mundo de la moda de la alta costura como los diseñadores libaneses Elie Saab y Murad, así como la española Maya Hasen, con quien además puede presumir de haber confeccionado un bolso.
Se lamenta de que el mundo de la moda «no está lo suficientemente valorado». «La gente piensa que les tienes que cobrar mucho menos que cualquier otro vestido que encuentren una tienda de grandes firmas, y no se dan cuenta de que lo que yo hago es un diseño único y exclusivo realizado a medida», dice bien alto. «Se debería valorar que es un trabajo artesanal y que detrás de cada diseño hay muchas puntadas y muchas horas de trabajo», afirma esta diseñadora.
¿Un sueño? «Consolidarme como una gran diseñadora y montar una gran marca aquí, en mi pueblo, para poder dar trabajo a mis vecinos. Donde me lleve el destino, ya no lo sé», contesta. De momento, tendrá que hacer las maletas y poner rumbo a Zaragoza, donde cursará una beca para perfeccionar su formación como parte del premio.


